Introducción de roca viva en un acuario marino (el curado)

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El uso de roca viva en acuarios marinos no solo tiene su importancia por estética sino porque es parte fundamental de los sistemas de filtración encargados de purificar el agua.

La roca viva está constituida por rocas calizas o calcáreas que han sido colonizadas por múltiples organismos tales como bacterias, crustáceos, anémonas, algas, gusanos, etc… En estas rocas vivas se llevarán principalmente a cabo procesos aerobios que descompondrán el amoníaco en nitritos, y estos últimos en nitratos.

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Roca viva para acuarios marinos

Se suelen adquirir en los establecimientos especializados por kilo y sus colonizadores en su gran mayoría no los veremos hasta pasado un tiempo desde su instalación en el acuario. El desarrollo total de las rocas vivas una vez instaladas puede tardar hasta dos años. Antes de incorporar la roca viva en nuestro acuario deberemos asegurarnos de que se haya curado.

Si la roca viva que vamos a incorporar no ha sido curada deberemos proceder del siguiente modo:

  1. En una cubeta con agua salada de densidad 1.025 cepillamos las rocas para eliminar cualquier resto orgánico. Oleremos las piedras y las que huelan muy mal las cepillaremos más.
  2. Posteriormente colocamos las rocas en un tanque con nueva agua salada, con una bomba de circulación, un skimmer e iluminación. De no instalar un skimmer se deberá cambiar el 20% del agua cada 3 dias.
  3. Con un test de amoníaco y nitritos medimos el agua cada semana. Apreciaremos que la primera semana el amoníaco va aumentar de concentración indicando que la roca viva sigue desprendiendo materia en descomposición. Con el paso de las semanas y a medida que la roca viva se vaya currando el amoníaco descenderá y los nitritos también. El tiempo de curado pueden ser de 4 semanas hasta 2 meses por lo normal.

Una vez la roca viva esté lista la introduciremos en el acuario girándola para que suelte todas las burbujas del aire. Procuraremos no amontonarlas demasiado para que fluya bien el agua a través de ella. Estudiaremos la situación de las bombas de agua para que no queden zonas en las que puedan acumularse detritos.

Se recomienda no introducir todas las rocas vivas de una vez para no correr el riesgo de que pueda subir el nivel de amoníaco bruscamente. Se desaconseja la introducción de rocas vivas en acuarios marinos que no estén todavía maduros, por el riesgo que se correría ante una subida del amoníaco.

En cuanto a la iluminación, ésta deberá ser la misma que si mantuviésemos invertebrados en el acuario.

En cuanto a la calidad del agua para el mantenimiento correcto de las rocas vivas, la temperatura deberá ser de 25ºC, el ph de 8.2, salinidad 1.022 y el potencial redox de 380. La concentración de amoníaco y de nitritos deberá situarse en torno a 0 y la de nitratos no más de 10 partes por millón (10 ppm).

Si todo funciona correctamente, al oler el agua del acuario ésta olerá a mar. Si por el contrario oliese a podrido deberemos comprobar la química del agua y realizar cambios de agua ya que es indicativo de que las rocas vivas no están en estado óptimo.

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